El Submarino Peral

Blog académico para el Máster de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval Armada Española – Universidad de Murcia

Mes: enero, 2015

El aislante de la invisibilidad submarina.-

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Como se anuncia en el Cuaderno de Cultura Científica (Blog de la Universidad del País Vasco): http://culturacientifica.com/2015/01/14/una-ecuacion-para-hacer-un-submarino-indetectable/ Los científicos afirman haber dado con una solución para la indetectabilidad de los submarinos del futuro, a través de un procedimiento donde el corcho y sus cavidades de aire internas pueden impedir en parte que las ondas sonoras se devuelvan hacia el aparato que los busca.

La idea general ha sido crear un material que tenga huecos de aire espaciados regularmente, como por ejemplo le ocurre al corcho. En este principio el modelo asume que los huecos son burbujas esféricas, cada una con una respuesta elástica a una onda de presión y una frecuencia de resonancia que depende de su tamaño y de la elasticidad del material que la rodea; un planteamiento aparentemente sencillo que ha permitido a los investigadores derivar una ecuación analítica que relaciona la atenuación del sonido a una frecuencia dada con las propiedades del material, el tamaño de los huecos y su espaciado, dice el grupo investigador.

Para no ser detectados por el sónar los submarinos emplean recubrimientos de placas anecoicas, piezas de material semejante al caucho que contienen huecos de aire que, espaciados de manera correcta, pueden llegar a absorber el noventa y nueve por ciento de las ondas acústicas. Se trata de una capa elástica con huecos cilíndricos llenos de aire, evolución de ingeniería desarrollada a partir del corcho natural, que bien organizados y adaptados a una serie de frecuencias acústicas pueden hacer indetectable por este medio al submarino. Al parecer, aunque aún no han realizado pruebas con sonares militares, los ensayos indican que capas de sólo cuatro milímetros con burbujas de dos pueden atenuar más de cien mil veces el sonido incidente sobre el submarino.

Vicente Cepeda Celdrán

Fototurismo.org – Asesor

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Una sorpresa cada mes.-

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La Sala Isaac Peral del Museo Naval, en Cartagena, dedicará cada mes a exponer una pieza relacionada con el submarino Isaac Peral y con su inventor. De esta forma el visitante encontrará algo completamente distinto cada treinta días e irá renovando también su interés ante esta nueva sección, en iniciativa semejante a como lo hacen ya muchos otros museos nacionales.

La pieza del mes procederá de los propios fondos del Museo y de colecciones particulares, siendo en cualquier caso objetos que pertenecieron a Isaac Peral o a su entorno y época.

Enhorabuena por esta nueva iniciativa, que apoyará se siga conociendo la vida y obra del personaje, en ese entorno único que forma el patrimonio artístico y cultural de la Armada en la Ciudad Departamental.

Vicente Cepeda Celdrán

Fototurismo.org – Asesor

The Sub, el submarino de la cerveza.-

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En la idea que ya nos es familiar de las máquinas y cápsulas de café, una conocida marca holandesa de cerveza ha tenido la genialidad de evocar al submarino en un nuevo aparato doméstico, esta vez concebido para tomar cerveza en condiciones óptimas.

El submarino o barril dispensador se carga con torpedos o cartuchos de cerveza que dispensan el producto a la presión y temperatura adecuadas, bastando con poner el vaso o jarra para que fluya en un aroma y espuma de calidad. Para gusto de los amantes de esta bebida cada torpedo carga dos litros de cerveza a dos grados Celsius de temperatura, y se tira a voluntad con una generosa manivela que es parte del sumergible.

Vicente Cepeda Celdrán

Fototurismo.org – Asesor

Feliz 2015 y día de Reyes.-

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Desde noviembre de 2024 este blog se encuentra en: http://www.fototurismo.org/category/blogs/submarino-peral/

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El futuro Isaac Peral estiliza su diseño.-

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El submarino S-80 acaba de terminar lo que algunos han denominado su “periodo de dieta” al haber estilizado su diseño, aunque realmente lo que han hecho es rediseñarlo alargándolo, proporcionarle un nuevo sistema propulsor acorde al nuevo tamaño y denominarlo submarino S-80 plus. Buenas noticias tras cerca de tres años de atrasos, por las que además se mantiene el nombre proyectado para la primera unidad: Isaac Peral.

El problema de sus 75 toneladas de sobrepeso se ha solucionado alargando su casco resistente desde los 71 metros originales hasta 78. Su sistema de propulsión será anaerobio o de plataforma independiente de la atmósfera (AIP), instalado dentro de la nave.

Recordamos que la construcción de los S-80 comenzó en 2005 con el objetivo de que en 2012 estuviera preparada la primera unidad de la serie, que se ampliaría a seis. Con esta intención y por haber pasado suficientemente su vida útil, la Armada española comenzó a dar de baja sus submarinos más viejos.

El S-80 plus Isaac Peral será el submarino más avanzado del mundo sin recurrir a la energía nuclear, pudiendo navegar unos 20 días sin emerger. El Isaac Peral se prevé que esté operativo en el 2018, si no surgen nuevos inconvenientes de ingeniería o construcción antes de entrar en servicio.

Vicente Cepeda Celdrán

Fototurismo.org – Asesor

Los drones compiten también por el mundo submarino.-

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Así lo aseguran diferentes páginas de la Armada de los Estados Unidos de América y la empresa tecnológica Boston Engineering, por cuyo anuncio ha respondido Rusia planeando diseñar uno análogo.

El GhostSwimmer o nadador fantasma es un dron submarino que supuestamente permitirá realizar operaciones como patrullas de vigilancia, inspección de cascos, búsqueda minas y de amenazas submarinas en general, sin presentar los habituales riesgos para unidades de buceadores y otras análogas.

Los drones submarinos pueden ser incorporados a los grandes submarinos, como los buscadores dirigibles Pluto lo están ahora mismo para las unidades de cazaminas, de manera que la llamada quinta generación de submarinos cuente con ellos como una herramienta habitual.

El dron submarino estadounidense tiene la apariencia de un escualo y se mueve como un pez, inclusive imitando sus movimientos, como pueden ver en el enlace al video anexo.

El dron subacuático tiene 1,5 metros de longitud y pesa cerca de cincuenta kilos. Puede dejarse dormido en el agua o en estado ofline hasta que una determinada señal lo active, pongamos por caso la firma acústica de determinado buque por determinado lugar, o la simple llamada de su operador dándole las órdenes correspondientes. Esto abre un camino hasta ahora inexplorado para labores de información, inteligencia, defensa y combate, hasta ahora nunca imaginadas.

https://www.youtube.com/watch?v=DUQxCEAXU-Q

Vicente Cepeda Celdrán

Fototurismo.org – Asesor

Los túneles submarinos de Cartagena.-

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Cartagena es una ciudad que siempre sorprende, basta pasear por la bocana de su puerto o circular por la carretera que discurre entre el Espalmador Grande para que inmediatamente nos llame la atención lo que parecen dos grandes túneles horadados en la roca; cercanos a uno de los fortines que hicieran temible la entrada a la trimilenaria para quienes vinieran en son de guerra.

Estos túneles son visibles desde prácticamente cualquier lugar del puerto, y durante muchos años fueron también recalada para el barco del “capitán maravillas”, una modesta lancha que los cartageneros ya talluditos recordarán, desde la que su avispado patrón mostraba a los turistas, a cambio de unas monedas, las excelencias del puerto de Cartagena. Hasta donde la vista alcanzara, podían ver también la airosa estampa de los buques de su legendaria Marina de Guerra, los barqueos y en general los movimientos portuarios.

Tras el asombro inicial, la pregunta que invariablemente todos se hacían es qué hacían allí esos túneles, para qué servían.

La idea original de construcción de los túneles submarinos de Cartagena vino asociada a las experiencias militares de la II Guerra Mundial; los sólidos búnker de cemento alemán, sus tremebundas barreras antitanque y en general aquel tipo de fortificaciones llamaron aquí poderosamente la atención, imaginando que si habían tenido éxito en la defensa teutónica mejor aún se podría componer en un enclave de fortaleza natural el puerto de Cartagena, en otras palabras: si para aquellos había sido tan provechoso el hormigón alemán, la roca española del monte de Galeras no le iría a la zaga.

El destino proyectado para estos túneles era básicamente servir de refugio a los buques submarinos en caso de bombardeo de la aviación. Sus corredores debían ser además ser lo suficientemente amplios como para establecer servicios de talleres y permitir la entrada y salida en navegación hacia dentro y fuera del puerto.

Fue así como, en la década de 1.940, el ministerio de Marina encomendó las obras al entonces llamado Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, “el Consejo”, como popularmente se llamaba en Cartagena a los sucesores, desde 1.940, de la antigua “Sociedad Española de Construcción Naval”.

Por razones ordenancistas el Consejo Ordenador fue disuelto en 1.946; tomándole el relevo la no menos sobresaliente “Empresa Nacional Bazán de Construcciones Militares S.A.”, integrándose ésta última en el Instituto Nacional de Industria.

Durante el tiempo que duró su ejercicio, el Consejo demostró trabajar con entrega y considerables dosis de imaginación, pero la Ley de 11 de mayo de 1.942 puso a Bazán en la línea de salida para tomar el testigo de lo que en adelante sería una nueva era para la construcción naval.

La Sección de “Obras Civiles e Hidraúlicas” de la Empresa nacional Bazán fue desde ese instante la encargada de perforar y adecuar los túneles, o lo que es lo mismo, la responsable inmediata de que la fantástica roca se horadase hasta conseguir que la construcción de dos grandes túneles para refugio de submarinos se convirtiera en realidad. Dos túneles refugio que además de inexpugnables debían construirse paralelos y comunicados interiormente. El director de las obras fue Mariano R. Millán Valdés, actuaba como empresa subcontratada “Entrecanales y Távora” y asesoraba como encargado del Consejo Alberto Conesa Sánchez-Osorio.

El hecho que se hubieran de perforar al nivel del mar tampoco facilitaba nada las cosas, pero pese a los inconvenientes la obra se llevó a cabo con éxito: los túneles fueron una realidad de doscientos metros de longitud por dieciséis metros de ancho cada uno, y se dispusieron para que hasta su interior pudieran penetrar los submarinos navegando en superficie. A ambos lados de las fosas de atraque se construyeron muelles, y dentro de los túneles –a través de un sencillo pero eficaz sistema de raíles y pescantes– los submarinos podrían recibir pertrechos y apoyos.

Sin que se conozca muy bien la razón, las obras de remate quedaron paralizadas en 1.954 tras ser firmados los primeros acuerdos de ayuda mutua hispano-estadounidense y aceptarse sus condiciones. Poco después de aquellos convenios bilaterales aparecieron nuestros primeros radares y sonares –elementos revolucionarios para la moderna detección naval– y junto a ellos el desarrollo de la táctica antisubmarina y los Centros de Información y Combate.

Una maqueta de esta gran obra de ingeniería estuvo colocada durante mucho tiempo en el vestíbulo de las oficinas generales de la Empresa Nacional Bazán de Cartagena, hasta que tristemente el tiempo desplazó la muestra de aquél lugar y el abandono acabó entoldando el recuerdo de su existencia.

Entrados los años setenta, agotada por completo la razón que puso en marcha la construcción de los túneles submarinos, tras haber gastado no poco dinero y esfuerzo en una obra faraónica, el Gobierno abandonó el proyecto de los túneles y ordenó cegar la entrada submarina a las fosas, que desde entonces quedaron terraplenadas. A la entrada de las fosas se estableció una gran explanada de tierra firme, compactada y allanada para junto a ella pasar una carretera.

Llegada la calma, las inmediaciones de aquello se convirtieron en asentamiento industrial para la empresa de desguaces “José Navarro Francés”; chatarrrero que casi inmediatamente llenó los alrededores con el despiece de buques y piezas de chatarra al que durante muchos años hemos estado acostumbrados. Porque aquello fue durante mucho tiempo, sin dejar nunca de ser zona militar, un paisaje caótico de viejas marinas varadas en tierra, tristes, ruginosas a la espera de comprador, sin haber podido alcanzar el glorioso último destino de tantos otros buques: descansar sobre los profundos reinos de Neptuno.

Finalmente los túneles fueron utilizados como almacén de material logístico del Arsenal de Cartagena, y allí iba a parar algún material.

Pudo haber sido fantástico ver ocultarse aquellas naves; románticas fantasías de artilugios que resolvían con ingenio mecánico problemas fundamentales, mientras esos tiburones con entrañas de acero que son los submarinos operaban en el misterioso mundo de bajo las aguas.

De aquellos túneles refugio hoy queda solo un paisaje inconcluso y en su interior una selva de objetos y presencias de viejas flotas de guerra, reliquias marineras y piezas varias al abrigo del puerto a quien los de Cartago dieron nombre, calor y arrimo para cuantos hombres y mujeres han vestido el botón de ancla.

Vicente Cepeda Celdrán

Fototurismo.org – Asesor

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Sin comentarios.-

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http://www.abc.es/internacional/20141207/abci-mujer-grabada-secreto-submarino-201412061632.html

http://www.navytimes.com/story/military/crime/2014/12/03/submarine-wyoming-women-camera-shower/19827247/

Visita interactiva al Submarino Peral.-

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Diferentes paneles de información y pantallas donde se proyectan medios audiovisuales ayudan al visitante a conocer las características básicas del inventor y los aspectos esenciales de su invento.

El Submarino Peral ayuda a conocer mejor la ciencia y la técnica del siglo XIX, y su restauración ha sido un proceso culminado en éxito, mostrando por ejemplo que algunas características de los submarinos modernos se mantienen invariables desde aquel primer “barco torpedero submarino” como el sistema general de llenado y vaciado de tanques para que el sumergible baje y suba dentro del agua.

El Submarino Peral puede ser visitado, se conserva en tierra y a salvo de las inclemencias que otrora lo estropearon como monumento.

El Submarino Peral encabeza la colección del Museo Naval de la Armada en Cartagena, quien sabe si como elemento inicial de lo que en el futuro podría ser un espacio dedicado a las grandes piezas, porque bien podrían colocarse alguna otra como, un submarino de la serie 70, una patrullera e incluso la reproducción a escala real de una galera mediterránea…todo es cuestión de tomar impulso y de que existan verdaderas ganas para hacerlo.

El Museo Naval de la Armada en Cartagena comparte este espacio con la Universidad Politécnica de Cartagena en el antiguo Cuartel de Presidiarios, obra del ingeniero militar Mateo Vodopich de mediados del XVIII que ha conocido diferentes usos y numerosas reformas. El lugar exacto donde se ha ubicado el Submarino son las antiguas atarazanas del Arsenal, después taller de calderería, reacondicionado para su actual función. Todo a orillas del Mediterráneo y frente a la antigua dársena de botes.

El Submarino Peral se encuentra preparado para que todos puedan verlo y disfrutar de él, sin los problemas ni cortapisas de otros museos porque en éste espacio expositivo, tan lleno de historia como elegantemente diseñado en la modernidad, siempre dentro del orden que para cualquiera es lógico, el Submarino Peral y cuanto lo rodea puede admirarse con detalle tomando incluso sus propios recuerdos fotográficos o de video. Nunca el cartagenero y cualquier persona que nos visite han podido disfrutar del Submarino Peral como en este momento puede hacerlo.